viernes, 30 de marzo de 2012

UN DIA DE HUELGA



BEGOÑA MARUGAN


Pase la noche con mis compañeros de comunicación de la FSC-CCOO, intentando informar y contrarrestar la información oficial. A las 12 de la noche del miércoles -además de coger la publicación de ABC con la información sobre el fracaso de la huelga, curioso ¿no?- teníamos datos del éxito en medios de comunicación. A la 1 había cerrado Mercamadrid, Mercabarna, Mercabilbao y Mercavalencia. Los transportes casi no funcionaban. A las 5 de la mañana el éxito en la industria y la construcción era rotundo. 100% en huelga. Limpieza urbana parada... y así fue toda la noche. La flota pesquera andaluza había parado el día anterior para dejar el 29 desabastecidas las lonjas.

La sensación de éxito era total. Hasta la Alhambra de Granada estaba cerrada. Pero además y para mi, la sensación de éxito fue mayor cuando sali por la mañana a la calle. Desde Bilbao me fui sumando a piquetes de de todo tipo. Con jóvenes del 15-M estuve gritando en Chamberí : Hulega de trabajos, huelga de consumo.Hasta encontrarme con un piquete en bicicleta. 

Sólo tuve que cambiar de acera para continuar con un piquete de gente de correos hasta llegar a Montera, donde un piquete de la CGT estaba intentado cerrar una cafetería. Seguí a Banco de España con mucha buena compañía. Y en Cibeles estaba cortada la carretera, tomada por los piquetes.

Somos muchos, estamos contentos, hemos perdido el miedo y somos todos menos sectarios y mas amigos y la sensación de éxito que tengo no sólo se debe a los número, sino a sentir que seremos capaces de unirnos con nuestras pequeñas diferencias, que nos hemos "saneado" un poco. Que hemos puesto a funcionar nuevos discursos como la huelga de 
trabajo, de consumo y de CUIDADOS. Vamos a seguir y nos va a ser más fácil porque creo que todos nos queremos un poco mas.

A pensar, a compartir, a seguir ….


SEGUIMIENTO HUELGA



Tras la jornada de huelga de ayer 29 de marzo, hay una serie de momentos que guardare en mi memoria, pero también hay algunos acontecimientos y actuaciones sobre las que me gustaría reflexionar.

Lo primero que me sorprendió fue que el  Ministerio del Interior, llevara las declaraciones públicas, que llevara el seguimiento, demuestra una vuelta al pasado, al pasado mas antiguo de este país, parecía que hubiéramos cambiado el nombre y volviera a llamarse Gobernación.

Que la Directora General de Política Interior que es un cargo menor dentro del organigrama del Ministerio del Interior, ( su misión en la estructura orgánica se centra en los procesos electorales)  asumiera todas las declaraciones publicas deja en evidencia la escasa importancia que el gobierno quería darle a la huelga general.

Hay unos cuantos detalles llamativos,  basándome solo en los datos que el Ministerio del Interior ha dado y que evidentemente no comparto, en la Administración del Estado esta huelga general ha tenido una repercusión del 16,7 % . Este porcentaje supone casi el mismo que la ultima huelga general del 29 de septiembre y la huelga de empleados públicos de junio de 2010 juntas.

El  hecho es que, aunque quieran minimizar la repercusión, hay datos facilitados por el propio gobierno que evidencian que esta huelga estuvo incluso por encima de la del año 2002, incluido los datos sobre consumo eléctrico, donde la Directora General de Política Interior, dio un resultado en la rueda de prensa, acogiendose al  dato menor , ni mucho menos utilizando una media.

Se que como jueza se hizo famosa por impedir la emisión de un video sobre Isabel Pantoja en Telecinco, pero como Directora de Política Interior no ha sabido ni manipular los resultados.

El resultado de la huelga es rotundo, da igual que sea el 30% el 40% o el 70%. Aunque  solo hubiera sido de un 30% significa  que casi  6 millones de españoles con trabajo ( según la EPA  hay18 millones de trabajadores) secundaron la huelga, ademas de los millones de personas que no consumieron y  de los que acudieron a las manifestaciones.  Esta huelga general ha sido un éxito.



lunes, 26 de marzo de 2012

Huelga general contra la vuelta al hogar



Carmen Heredero




El recorte de los servicios públicos, especialmente la reducción del gasto social para apoyo a la dependencia, está suponiendo el incremento del trabajo familiar de las mujeres, pues somos nosotras quienes resolvemos la falta de atención por parte del Estado a las personas mayores necesitadas de cuidados.

Esta obligada responsabilidad de las mujeres se ve favorecida gracias al mantenimiento en nuestra sociedad de una cultura que lo entiende como algo natural. Pero esta imposición tiene otras causas fundamentales, las derivadas de una determinada participación femenina en el mercado de trabajo: menos y peores empleos, menos posibilidades de promoción y menos salarios que los varones.

Estas circunstancias sitúan a las mujeres, nuevamente, en el primer plano de las repercusiones de la reforma laboral impuesta por el PP:

- Las tasas de empleo femeninas bajarán aún más por la facilidad del despido. 

- Las administraciones públicas podrán despedir al personal laboral, un colectivo que, en nuestro sector de la Enseñanza, es mayoritariamente femenino. 

- Las facilidades de la empresa para modificar las condiciones de trabajo de los trabajadores repercutirán especialmente en las mujeres, al ser las responsables de las tareas familiares.

- La posibilidad de realizar horas extraordinarias en el contrato parcial -mayoritariamente femenino- colocará aún más a las mujeres en una situación de plena disponibilidad para la empresa y con más dificultades para poder conciliar.

- Perdemos el derecho a decidir la concreción horaria de los permisos de lactancia y de la reducción de jornada.

- En esta nueva situación, los planes de igualdad en las empresas pierden toda posibilidad de incluir mejoras para el acceso y la promoción de las mujeres.

- El miedo a perder el trabajo dificultará, tanto a las trabajadoras como a los trabajadores, la utilización de los derechos de conciliación.

Tiene razón el ministro de Justicia: hay una realidad que impide a las mujeres su opción a la maternidad. Pero también tiene cinismo cuando, al mismo tiempo, aprueba una reforma laboral que fomenta esa realidad que denuncia. A no ser que su objetivo -como el de todo el gobierno del que forma parte- sea la vuelta de las mujeres al exclusivo destino del hogar y la familia.

Las mujeres no estamos dispuestas a asumir estos retrocesos. Lo que necesitamos son políticas que nos permitan el desarrollo de nuestra autonomía y el avance de la igualdad. Por ello no queremos más restricciones al derecho al aborto y exigimos más y mejor empleo y unos servicios públicos que nos liberen de la obligada atención a las necesidades sociales de cuidados. Por todo ello seremos las primeras en participar en la huelga general del 29 de marzo.

NO, NO NOS PODRÁN PARAR. SOMOS GENTE CON GANAS DE LUCHAR.


Begoña Marugán Pintos



“Se hace necesaria la inteligencia si se quiere cambiar. La inteligencia para comprender los muchos males de la sociedad, los que aún hoy están sin resolver: la nulidad de la clase política; el transfuguismo; la ausencia de sentido de la institución parlamentaria en la conciencia pública; el conflicto política-poder judicial; la escuela; los escándalos; la dimensión abstracta de la libertad en la vida política; la “respetabilidad”. Inteligencia, sin embargo, no significa sólo ser “agudo”, sino también profundizar en las palabras arrogantes del oponente y obligarlo, de hecho, con la inteligencia a ponerse a la defensiva (…). La autoridad de los “sin poder” se llama inteligencia”.
Le dijo, en 1923, Gramsci, en un discurso parlamentario a Mussolini con el que le obligó a ponerse a la defensiva. En un momento de fascinación por la antipolítica, como fuera hace casi cien años, apostemos junto al gran Gramsi por la adhesión a la política e intentemos pasar de la queja a comprender los mecanismos que rigen nuestra hoy triste y crítica realidad.
La vida de la gente no es fácil, la situación económica cada vez está dejando a más personas sin empleo, sin hogar, sin esperanza. Pero ante esto no se puede aceptar pasivamente la realidad. Sabemos que las condiciones materiales son difíciles, que la redistribución no se produce, que el individualismo se ha grabado a fuego en nuestra sociedad, que el “sálvese quien pueda” se ha extendido como mancha de aceite, que la fragmentación social nos divide y aísla, pero estamos convencidos de algo vital: no queremos perder lo que tenemos en el presente y nos negamos con rotundidad a dejar un futuro peor que el nuestro para nuestros hijos e hijas. Sin embargo, a la vista de la destrucción constante del tardío y retrasado Estado de bienestar logrado, el futuro de las siguientes generaciones se ve muy negro. Y a esto se añade la escasa o nula valoración del trabajo -y la rebaja de la fuerza del mismo- que nos sumirá a la mayoría en una cada vez más precaria situación social.
Ante este panorama se hace imposible no protestar. La queja es la contante en nuestras conversaciones en el transporte público, en los centros trabajo, en las salas de espera médicas, en los hogares, etc.…La política de recortes contra las personas que menos tienen seguida por el anterior gobierno llevó a los sindicatos a convocar dos huelgas, una sectorial, por una reducción del 5% en las Administraciones Públicas, y una general, por la aprobación de una reforma laboral injusta e ineficaz. Veinte meses después, nos la tenemos que ver con otra reforma laboral. Mientras esto sucedía la sociedad española se ha negado a aceptar la rebaja en la calidad de la educación y la marea verde ha ocupado los escenarios más insospechados. El 15-M hizo soñar con otro mundo posible y ha diseminado activismos por barrios y pueblos, la población de las comunidades autónomas más castigadas como la valenciana o la castellanomanchega  prácticamente viven en la calle. El personal sanitario también tiene su particular cruzada  y en las universidades ya se empieza a oír ruido. Parece que ha llegado el momento de decir “Basta ya. No nos vamos a dejar”. Sin embargo, los poderes son ciegos y sordos y lejos de aflojar y dejar de oprimir a los ya de por si explotados y dominados, sigue su particular cruzada mediante el ejercicio de una demostración violenta de poder innecesaria.
Porque de esto es lo que es la Reforma Laboral. La exposición de motivos es la exposición menos motivada que nunca leí. Durante varias columnas se insiste en el elevado número de personas paradas, para acto seguido, comenzar una articulado en el que se van concretando el “despido  libre y gratuito”. ¡Que lastima que nunca hayamos conseguido lo mismo para el aborto! Pero, sí para el despido, sí, además de dar todo tipo de facilidades (bonificaciones, combinación de contratos, contratos más “basuriles” aún) y aumentando el poder del empresario. Además esta reforma supone el fin de la protección del personal empleado. Esta reforma definitivamente socava las bases del pacto social posterior a la II Guerra Mundial por la cual el personal empleado estaba en desventaja frente al patrón y merecía una protección especial y un derecho laboral propio. Esta reforma apuesta por los convenios de empresa, posibilita el descuelgue de los convenios y la modificación unidireccional de las condiciones de trabajo por el empresario, pone fin a la negociación colectiva de convenios y planes de igualdad y cuestiona seriamente la representación sindical. Luego vendrá el derecho de huelga.
Y lo peor de todo es ¿por qué nuestros gobernantes lo hacen? Simplemente   porque la política ya no es lo que debería ser y se ha convertido en la sierva de la economía. El gobierno democráticamente elegido ha elegido el chantaje de las oscuras y poco transparentes agencias de calificación, de los mercados financieros y de los mercados. En una palabra, de los que crearon con su avaricia y especulación la crisis para hacérnosla pagar a las personas que necesitamos un empleo para vivir.
Pero esta no es una huelga más, no es solo la huelga de los sindicatos, no es solo la huelga de los trabajadores. Es una huelga de una ciudadanía que ve recortados los derechos laborales, pero también los sociales y las propias libertades.
Como ciudadanos y en especial, como ciudadanas, porque sobre las mujeres está recayendo el trabajo de los servicios de atención y cuidado que el Estado deja de proporcionar, debamos decir: “Basta ya”; “No somos marionetas, tenemos poder para actuar”; “Podemos y queremos hacerlo”. Bien es verdad que con los pocos medios que existen. Pero el 29 de marzo ha llegado la hora de la verdad. Después de manifestaciones multitudinarias en las calles españolas debemos dejar la queja inútil para pasar a la acción. Todas y todos podemos actuar. Es nuestra responsabilidad dejar que esto siga sucediendo. No puedo seguir escuchando: “yo estoy de acuerdo con la huelga, pero no la voy a hacer”  seguido de argumentos fácilmente desmontables. Llegados a este punto no soporto a los apáticos e indiferentes. Me molesta su lloriqueo de eternos inocentes y acabo “odiando a los indiferentes” porque “lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieran que eso ocurra, sino porque la masa de hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, deja subir al poder a los hombres que luego solo un motón podrá derrocar” (Gramsi; 2012:19). Pero frente a estos, prefiero pensar en la cantidad de personas para las cuales cada día de su vida es una pequeña batalla colectiva. Vivir es tomar partido y en este caso tenemos razones poderosas para hacer esta huelga y las hemos tenido y las seguiremos teniendo para apostar por la movilización colectiva. Luchamos por un mundo mejor y más justo. Somos solidari@s, generosas y valientes. Y además de llamaros a todas las lectoras y lectores de este texto a no ser indiferentes,  quiero recordar a mis compañer@s de viaje que no debemos permitir que ningún egoísta, egocéntrico y con pensamiento único se ría nunca de nuestras luchas. Sintámonos orgullosas.
Por el respecto a las luchas de nuestros antepasados, por nuestra dignidad presente y por un mejor futuro para nuestr@s hij@s: a la Huelga General. Unid@s y con la inteligencia obliguemos a nuestros gobernantes  ponerse a la defensiva.