
Cuando entras en el local de la Seccion Sindical Estatal, hay una foto en un marco color ocre, de Marcelino Camacho, dando una asamblea en uno de los salones del Ministerio del Interior.
Corría el año 1991, era el mes de marzo, Marcelino se presento con una chaqueta y un jersey de cuello vuelto, venia acompañado de Josefina su mujer. Desde la esquina de Amador de los Ríos, donde esta la secretaria de estado de Seguridad hasta la puerta de entrada del ministerio, iba saludando a todo el mundo, y todo el mundo le quería saludar.
Al entrar por la puerta pronuncio unas palabras que todavía resuenan entre todos aquellos que las oyeron “ Quien me iba a decir a mi que daría una asamblea en el Ministerio de la Gobernación”. Su cara mostraba una felicidad increíble, estaba entrando en el ministerio que lo había ordenado su detención en tantas ocasiones, y todo el mundo le saludaba.
Su asamblea en el actual Salón Barco, hoy destinado fundamentalmente a cursos, fue un éxito total. Su satisfacción era evidente y su alegría también. Esa imagen la de la foto en el salón Barco preside la Sección Sindical, es esa foto la que nos recuerda que es comisiones obreras, la que nos dice todos los dias por quien tenemos que trabajar, es esa foto en definitiva la esencia de comisiones obreras.
Marcelino Camacho es y será la esencia de nuestra organización, alguien al que nunca podremos olvidar, alguien que permanece siempre presente en el recuerdo y en la memoria, alguien imprescindible como dijo Bertol Brecht “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles.”
Adiós querido Marcelino, nosotros nunca te olvidaremos.